Tierra del Fuego Turismo

Misteriosa al viajero por su rica historia de exploradores, naufragios y buscadores de oro, Tierra del Fuego guarda las poblaciones de salmónidos más australes del planeta. Aislada y olvidada por décadas, hoy se erigió como una de las mecas deportivas más solicitadas del mundo. Gran parte de este fenómeno obedece al fabuloso Río Grande, el de mayor rendimiento en el mundo para la pesca de trucha marrón marina (lo cual no implica el mejor, ya que ello depende de parámetros subjetivos a cada pescador).

Sea trout Río Grande
Sea trout Río Grande

Cuando Hernando de Magallanes se internó a finales de 1520 por el impetuoso estrecho que hoy lleva su nombre, le llamó poderosamente la atención las columnas de humo que se elevaban en esa tierra desconocida. Fue tal el impacto y misterio de esta visión que selló por siempre su calificativo: Terra Fuogo.

Geografía

Debido a la cambiante geografía de la Isla, se la divide en tres zonas:

  • Norte: en medio de la estepa fueguina, se encuentra regida por la ciudad de Río Grande. Este ecosistema representa casi un 20 % de la extensión de la Isla Grande. 
  • Central: en pleno ecotono o parque fueguino su centro poblado más importante es Tolhuin. El ecotono representa un 25% de la extensión del territorio.
  • Sudeste: ubicada en medio de la región cordillerana, con accesos de todo tipo y turísticamente internacional, su ciudad regente es Ushuaia. El bioma dominante es el bosque, y ocupa un 37% de la Isla.
  • Sudoeste:casi inaccesible, resulta la más agreste y solitaria de la isla (Península Mitre). Carente de centros poblados, el hospedaje se restringe a unos pocos albergues de las estancias o lodges autorizadas para brindar servicios al turista. En los sectores más alejados no queda otra opción que el campamento o el vivac. Este sector, dominado por montañas redondeadas, bosques y turberas, ocupa un 14 % de su superficie.
Ushuaia, veleros puerto

Dentro de la isla el paisaje varía considerablemente a través de su eje latitudinal. El norte está dominado por una llanura herbácea y de escasa pendiente, bastante más verde que la árida estepa del continente. Ello se debe a que su evapotranspiración es menor, y a pesar de los escasos 300 mm de precipitación que recibe, posee una mejor receptividad ganadera. Entre las formaciones vegetales sobresale el pasto coirón acompañadas del arbusto mata negra, praderas húmedas de pastos blandos llamadas “vegas, y estepas de arbustos enanos como la murtilla y la yareta. Salvo excepciones muy puntuales los árboles nativos, se encuentran completamente ausentes.

El Ecotono o zona de transición comprende el centro de la isla. Limita al norte con la estepa fueguina, y al sur con la región de cordillera. Las ondulaciones que presenta, similares a la de una gigantesca alfombra mal acomodada, se vuelven más significativas con la cercanía de la cordillera. Sus colinas de baja altura están separadas por valles de dirección sudoeste-noreste. Aquí aparecen bosques caducifolios de ñire (Nothofagus antárctica) y lenga (Nothofagus pumilio) ocupando los lugares más elevados. En las zonas bajas encontramos valles amplios y poco profundos tapizados de pastizales, arbustales o turberas. A la actividad ganadera se le suman aserraderos, que han tenido un impacto muy fuerte en el ecosistema.

Río Grande Barrancas de Allen
Río Grande Barrancas de Allen

La región cordillerana comprende el sector suroeste de la Isla Grande, y abarca un 37% de su superficie. La topografía es montañosa, con picos agudos que alcanzan los 1400 m.s.n.m. El bioma dominante es el bosque, compuesto en un 75% por lenga (Tierra del Fuego posee los bosques puros de esta especie más extensos del mundo). Los bosques cubren los faldeos de las montañas hasta una altitud de aproximadamente 600 m.s.n.m. aproximadamente. Por encima encontramos vegetación de alta montaña y, a mayor altura, roca desnuda, glaciares, y lagos de altura.

En el extremos sudeste encontramos la Peninsula Mitre.

Clima

El clima es frío (por momentos muy frío), relativamente húmedo y cargado de una gran influencia oceánica. También resulta tremendamente variable y difícil de pronosticar. Es normal que llueva varias veces al día, y se intercalen con momentos de pleno sol. En la zona norte, los fuertes vientos son una constante. El 50% del año se los registran con promedios de más de 50 km/h, mientras que 10 días al año se bate la marca de los 100 km/h (con picos que superan los 150 km/h)

Pesca con mosca río Milna
Pesca con mosca río Milna
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Los vientos adquieren su mayor expresión en primavera y verano, aplacando su ímpetu con la llegada del otoño. Al igual que en la cuenca del Río Gallegos, abundan los amaneceres y atardeceres calmos, todo un bálsamo para el aficionado que padeció por horas el enloquecedor bramar eólico. Otra característica es la gran amplitud horaria del verano, típica de las latitudes elevadas. Ello permite mosquear por extensos períodos, “destruyendo” a guías y pescadores por igual.

La zona norte, con fuertes vientos y sin barreras naturales, complica al máximo las tareas de camping. A menudo sólo se lo puede realizarse en sectores muy puntuales, como algún montecillo de lengas perdido en la inmensidad, debajo alguna barranca o un puente.

Por el contrario las regiones central y sur resultan sumamente pródigas. A pesar de ello, el rigor del clima impone elementos de reconocida calidad y aptos para temperaturas bajo cero. Los mejores meses son enero y febrero, tornándose todo cada vez más duro con la llegada del otoño.

Automovilistas (viento y turberas)

Si bien en Tierra del Fuego las principales rutas se encuentran asfaltadas, los accesos “claves” (a menudo caminos o huellas de estancia) son de tierra y se tornan realmente malos en casos de precipitaciones. De allí que los vehículos de tracción integral resulten una obligación entre los guías profesionales. A ello se le suma que en la planicie ondulada muchos de los pesqueros sólo son accesibles a campo traviesa.

Turberas Valle de Carbajal, en Tierra del Fuego

Al respecto conviene tener muchísimo cuidado con las turberas: hondonadas del terreno cubiertas por musgos (del género Spaghnum) y líquenes, que forman una capa esponjosa y anegadiza donde un hombre se entierra hasta la mitad de la pierna y un vehículo queda indefectiblemente encajado hasta ser extraído con un malacate o el tiro de un rodado muy potente. Como se mimetizan con el suelo firme (sobre todo con poca luz) es común que los conductores tropiecen con estas trampas casi invisibles. Si tiene la mala suerte de caer en alguna, consuélese pensando que eso les ocurre a los más astutos baqueanos. Luego, intente pedir ayuda ya que la peor idea es tratar de salir del apuro por las propias fuerzas del vehículo. De ese modo lo único que se logra es perder aun más tiempo, enterrarse hasta lo inimaginable o producir roturas mecánicas que luego se pagan muy caro, tanto en disgustos como en dinero. Si bien las turberas proliferan en casi toda la isla, adquieren su máxima expresión en la Península Mitre (zona sudeste). Estos cúmulos vegetales poseen una gran influencia en los ambientes acuáticos, aportando agua de color ámbar cargada de nutrientes y de Ph ácido.

Otro detalle a tener muy en cuenta es el viento. Al estacionarse siempre se debe apuntar la trompa del rodado hacia él (o al oeste si aún no esta soplando). En caso contrario, al abrir una de las puertas una ráfaga puede propinarle tal golpe, que la saque de escuadra e incluso la arranque de sus bisagras.