14/12/2015

La Cuarta Boca: 60 Años de Historia en el Río Corcovado, Parte III

Durante 1963 esta zona fue testigo de un evento excepcional para la época, descripto por Tito Hosmann en una entrevista de Joaquín Roca Rivarola para su libro “Caminos de la Intemperie”. Se trató de la primera competencia de pesca televisada, filmada y producida por Roone Arledge, para la cadena estadounidense ABC (Wide World of Sports). La misma enfrentaba a dos notables pescadores argentino Tito Hosmann y Erick Gornick, contra los estadounidenses Joe Brooks y Curt Gowdy. Ese programa, emitido en EE.UU., significó una gran promoción turística para la zona.

Tito Hosman, Erick Gornick, Roone Arledge, Joe Brooks y Curt Gowdy en el Vintter

El muy organizado equipo partió de Esquel y Bariloche, con destino final al lago Vintter, donde acamparon por 22 días tomando como base un aserradero abandonado. Recién llegados a esa zona limítrofe, por entonces bastante caliente por recientes conflictos con Chile, Gendarmería Nacional desconcertada por semejante movida y lo sofisticado de los equipos, procedió a detenerlos. La liberación exigió de largas explicaciones, hasta que entendieron que no eran ni espías ni un grupo comando infiltrado.

La filmación estuvo acompañada por un clima muy duro, con mucho viento, lluvia y nevisca. Por ese tiempo el Vintter era un lago exclusivo de fontinalis, de tamaños fenomenales (entre 2 y 4 Kg.). En un principio los argentinos picaron en punta, ya que Brooks no le encontraba la vuelta a las fontinalis, que desconociendo sus hábitos, apuraba demasiado la recuperación de la mosca. Pero su suerte cambio el último día de la competencia, donde los gringos tuvieron una gran remontada, y Brooks hizo ganar su equipo por la ventaja de una sola fontinalis en el último lance. Un pez de 3 kg. que cobró frente de Tito,… ¡que no podía creer en su mufa! Se recuerda que Joe pescó con líneas sinking y blondes de color claro y naranja, esta última su preferida con la especie.

Según palabras de Tito, Joe “era un fuera de serie, cargaba la caña a extremos increíbles, sabía pescar, y admitía la yeta, actitud fundamental en un buen pescador”, además era “un tipo fenomenal, dispuesto a enseñar, siempre feliz por estar pescando”.

Joe Brooks en el lago Vintter

Otro hecho histórico se produce en 1970, cuando un rústico pescador de apellido Garbarino, capturó una fontinalis gigantesca que con total seguridad habría quebrado récord mundial. Según las crónicas la captura sucedió cerca de la boca del río Corcovado, en el “Pozón de Rosales”, denominación que no coincide con ninguno conocido. Este ejemplar, eviscerado, desidratado y salado para evitar la descomposición, dio 5,800 kg. en una balanza del poblado de Tecka y rindió cuatro docenas de milanesas. Recordamos que el récord IGFA de fontinalis de 6,570 kg, data de 1915 y fue capturado John W. Cook en el río Nipigon, al norte de Ontario (Canadá).

Refugios para pescadores

Durante su juventud Paulino realizó variados trabajos campestres, hasta que aprendió el oficio de alambrador, el cual es mucho más duro en la rocosa Patagonia que en la terrosa Pampa húmeda. Alambró kilómetros enteros por la zona, junto a su afición de sembrador de pinos, que le fueron dados por cientos en la Municipalidad de Río Pico. Muchos de ellos adornan el camino de este poblado a la boca del Corcovado, donde los locales buscan afanosamente hongos durante las primeras lluvias de otoño. Un ejemplo, son los pinos que rodean el pozo El Melenudo.

Troncos del antiguo aserradero en la costa del Vintter

En 1973 Paulino deja el oficio de alambrador, he ingresa como operario de la Usina Eléctrica montada sobre el arroyo Campamento, y que brindaba energía a Río Pico. Allí trabajó en forma interrumpida por 37 años, hasta su jubilación en 2010. El sistema de turnos rotativos le brindaba mucho tiempo libre, que aprovechó para pescar por el Corcovado.

Los primeros refugios para pescadores de la zona fueron construidos en 1973 sobre la orilla sur del lago Vintter, camino a Chile, pasando lo de Nikita y Gendarmería Nacional. Campos donde los Sres. Mozo y Colombo, provenientes de Mendoza, tenían una maderera que extraía enormes lengas del bosque limítrofe. Era manejada por un viejo poblador Heriberto Trevent y se exportaban a Alemania. Sus troncos se transportaban hasta el agua tirados por yuntas de bueyes, se los ataba en paquetes con lingas de acero, y se transportaban flotando con agua hasta el camino viejo. Fue así, que el tempestuoso lago Vintter, se encargó muchas veces de malograr estas cargas. Bastaba que por el oleaje un solo tronco se saliera del “paquete”, para que se aflojaran todos. Arrastrados por el viento del oeste, muchos de estos maderos agrisados por décadas, decoran las bahías aledañas a la boca del Corcovado.

Paulino Arias y su querido Manto Negro

Durante la construcción de los refugios Paulino trabajó como ayudante, momento que aprovechó para pescar muchísimo. Lo hizo junto a Laurin, recordado por muchos como una persona problemática y de mal carácter. Contrariamente, Paulino lo recuerda como alguien derecho, honesto, y que justamente esa mala fama estaba dada porque le gustaba hacer las cosas correctamente. Algo que no caía demasiado bien en la paisanada de la zona…

Inicio pesca con mosca

En 1980 Paulino había visto unos gringos pescando con mosca en el río Corcovado, y si bien no sacaron nada, mofándose un poco de ellos, los observó a la distancia. En ese momento algo hizo click en su cabeza… Decantada la idea decidió comprase un equipo de mosca, y como no sabía absolutamente nada de la modalidad, se contactó telefónicamente con el local de “Alvarito” en Plaza Italia, para que le armara y enviara un equipo. Por encomienda le llegaron varios clásicos de la época: una caña Kunnan Verde de grafito Nº 8 de 9 pies mango de corcho, un Pfluegger Medalist, backing, una línea W.F. Full Sinking (que luego convirtió en un shooting), y la selección de una docena de moscas, integrada por 4 secas, 4 ninfas y 4 streamers.

Paulino Arias, rumbeando para los pozones de abajo

Durante esa primer temporada (81/82) va al río Corcovado con ambos equipos, los de spinning y los de mosca. Aquellos comienzos completamente autodidactas, fueron muy duros. Según sus propias palabras “todo el tiempo se boleaba el cuello con la línea”. Sin poder sacar un pez, haciendo casi todo mal, la tentación de volver a la cuchara era irresistible. Después de horas de frustración mosquera bastaba agarrar el equipo de spinning, con el que era muy baqueano, y en menos de 10 minutos ya tenía prendida una trucha.

Esto continuó hasta que a mediados de esa temporada, decide hacer un viaje solamente con equipo de mosca, la única manera con la que aprendería definitivamente. Su primera captura fue una fontinalis en el pozón del Melenudo. La sensación de pesca fue muy superior al equipo de spinning, y de una manera completamente espontánea y natural, decidió devolver ese pez. Era la primera vez que practicaba el catch & release con una gran captura.

Embargado de una gran emoción, pensó para si mismo “¡pero que boludo, como no hice eso antes!” .

Próximos temas, parte IV de V:

  • Construcción del puente sobre la boca río Corcovado.
  • Refugios de Paulino.
  • Campamento bajo el puente.
  • Control y cuidado de la zona.