Cuenca del lago Buenos Aires

Vertiente: 
Océano Pacífico
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Este sistema está dominado por el gigantesco lago Buenos Aires, el cuerpo de agua más extenso de la Patagonia y el 4º en tamaño de Sudamérica (luego del Maracaibo, el Titicaca y el Poopó). Producto de una enorme cubeta tectónica-glaciar, en él confluyen numerosos cursos menores.

Arco iris río los Antiguos
Arco iris río los Antiguos

Del lado argentino, las márgenes norte y nordeste carecen de ríos de mayor importancia. En la ribera sur, encontramos algunos arroyuelos de flujo muy variable. Ellos son consecuencia de la escorrentía de la meseta del lago Buenos Aires, y en resultan el desovadero obligado de muchas truchas. Muy cerca del límite con Chile desembocan sus dos principales afluentes, los ríos Los Antiguos y Jeinemeni, que portan agua desde la cordillera.

La cuenca del Buenos Aires presenta una presión de pesca discontinúa y localizada. Salvo excepciones, los únicos que pescan allí son los lugareños o los habitantes de las ciudades más cercanas, como el caso de Comodoro Rivadavia. Su oferta está en su mayoría circunscripta a equipos potentes y streamers, en el lago Buenos Aires, más los ríos Jeinemeni y Los Antiguos. Durante el estiaje de verano, también da chances con equipos delicados, secas y ninfas, en los tramos más alejados de los ríos Los Antiguos, Fénix Chico y El Zeballos.

Su atracción principal son sus portentosas truchas marrones de 2 a 6 kg (se han capturado ejemplares de más de 9 kg). También se encuentran truchas arco iris en pesos de 1,5 a 5 kg, percas y pejerreyes patagónicos. Provenientes del Océano Pacífico ingresan salmones sakura, relativamente frecuentes en septiembre durante su migración reproductiva. Su número varía de temporada en temporada, pero con el correr de los años son cada vez más abundantes. Los portes promedio rondan los 2 kg, y se los pesca activamente entre la desembocadura del río Los Antiguos y la bahía del Muelle Viejo.

Río Jeinemeni arriba nevado
Río Jeinemeni arriba nevado

Este lago fue uno de los pocos en la Argentina en los que se permitió la pesca comercial de salmónidos. Y ello, lamentablemente, caló muy negativamente en la idiosincracia de sus pobladores. Esta cuenca, un destino de pesca aún en formación, tiene el potencial de transformarse en uno de los mejores del país. Con un gran lago proveedor de enormes peces, y dos ríos (que durante sus runs reproductivos), los concentran en un "cuello de botella" ideal para la pesca con mosca.

Lamentablemente, la falta de cuidado y el exceso de pesca furtiva (en muchos casos organizada), lo colocan por debajo del sitio que podría ocupar, de llevarse a cabo un correcto manejo ambiental.