Introducciones recientes de salmónidos

Cuando las truchas fueron introducidas en la Patagonia, a principios del siglo XX, se encontraron con un territorio vasto y virgen. Libres de predadores, rodeadas de alimento y sin peces autóctonos que planteen una competencia seria (más bien utilizables como alimento). En este edén, nuestros salmónidos desarrollaron tallas impresionantes, incluso superiores a sus aguas de origen. Las décadas del 50´, 60´ y 70´, el génesis del fly fishing en Argentina, se destacó por sus truchas descomunales. Verdaderos monstruos que nos gritan su espectacularidad en silencio, desde la monocromía de viejas fotos en blanco y negro.

Siembra en laguna Williams
Siembra en laguna Williams

Con el aumento de la presión de pesca, la evolución de las poblaciones y el agotamiento de los recursos (menos comida, menos espacio, más competencia), los gigantes del pasado se transformaron en las truchas “normales” o "insectívoras" de hoy. Siempre hablando de ambientes sanos, los mismos kilos pero repartidos en más peces: como ejemplo figurativo, 1 trucha de 5 kilos vs. 5 truchas de 1 kg.

Una de las fantasías recurrentes de los mosqueros es pescar en la Patagonia de hace 50 años, pero con los equipos y las técnicas actuales. A simple vista un loco sueño, por completo irrealizable. Pero aunque usted no lo crea, se pueden encontrar atajos hacia el pasado, sin necesidad de una máquina del tiempo.

Desde hace años (sobre todo en Chubut y Santa Cruz) se han introducido truchas arco iris en ámbitos completamente vírgenes, que generan disparos poblacionales similares a los de mediados de siglo. Lagunas o pequeños lagos, donde en una escala menor, se reproducen las condiciones de las introducciones primigenias. Algunos ejemplos al respecto son Strobel, Quiroga Grande, Monster Lake o el Lago Nº 2 (y su pléyade de lagunas menores cercanas).